miércoles, 9 de julio de 2008

Testimonio Semana Social...

El domingo en la noche me preparaba para partir el lunes al hogar Corporación Gradas, en el cual reciben niños de hasta dos años que están en abandono y por protección, ya sea porque hay violencia de sus padres, abuso, problemas sicológicos, entre otros.
- Ha!! Me carga hacer maletas!!, no sé que echar!
- Feña, cálmate, te vas por una semana ¿Qué tanto vas a necesitar?- me preguntó mi hermana
- ¡Mucho! ¿Si me vomitan las guaguas? ¿Si me mancho cuando las esté mudando? ¿Si me toca salir a algún lugar?...
Este fue un diálogo que tuve con mi hermana el domingo en la noche, cuando estresadamente hacía mi maleta. Con un dolor de guata insoportable no dejaba de preguntarme esa misma noche ¿Cómo será? ¿Cómo nos irá? ¿Seremos útiles? ¿Nos tratarán como a unas tías más?... sentía también nervio y miedo, porque iba a algo realmente nuevo, algo que jamás había hecho...

Mis primeros dos días me los sufrí. No podía entender el hecho de tener que estar 12 hrs. completas preocupándome de niños. Nunca lo había hecho, nunca me había tocado eso, por lo que me fue muy duro y difícil acostumbrarme, con ganas de llorar en cada momento del día y con alegatos estúpidos.
- ¡Estoy chata! ¡Qué desagradable no tener nuestro propio espacio y una cama para descansar!
- Es verdad, pero trágate todo eso y no alegues más, no sacas nada con alegar- Me decía V.D, una de mis acompañantes en este gran desafío diario de quejas y reclamos.
Pasó el lunes... pasó el martes y yo me sentía igual. Lo único que quería era que fuese sábado para poder volver a mi casa, a mi espacio propio, mi cama y mi baño, ¡Mis cosas! No quería seguir ahí. No sé si por miedo, pena, desesperación....sólo sé que quería irme...

Ya el miércoles, empecé a tener conciencia de lo que realmente hacía en ese lugar; Ayudar, ayudar y ayudar. Salir de mi rutina, también salir de mí misma, entregarme completamente a los demás, dejar de preocuparme por mí y preocuparme por otros. Fue ahí cuando empecé a sentirme como en mi casa, a encariñarme con los niños y con las tías, ¡Cuál de todas más simpática! se nota que realmente quieren mucho a los niños y que dan lo mejor de ellas a ellos. Los desayunos con las tías y también los almuerzos, las salidas al hospital (me tocó una vez) y a los controles de los niños (me tocó dos veces). Me ayudó mucho también ir a misa ese día. El jueves lo disfruté, entre más tareas me daban las tías, más feliz era yo porque quería darles todo a esos niños tan tiernos y cariñosos, no despegarme de ellos hasta tal punto que mis compañeras me gritaban para que saliera de la pieza de los niños medianos ya que era la hora de dormir.
El viernes a las 4:00 tenía hora al doctor que no podía perder, por lo que me fueron a buscar al hogar para ir al doctor y luego volver. ¡Qué cambio! Salí de un hogar en providencia en dirección a La Clínica Las Condes. Cada vez más cerca del objetivo y lejos de la partida, más incómoda y rara me sentía. Salir del hogar tan simple, chiquitito, lindo, en donde lo más y único importante son los niños para entrar a un mundo rutinario y cómodo, en donde lo más importante muchas veces son estupideces. Al llegar a la clínica, noté el gran contraste entre ésta y un hospital ¡Guau!, realmente impactante... También me fijé mucho en que todas las mamás que entraban a la clínica traían a sus guaguas en grandes y modernas sillas y coches. Bien vestidos, muy abrigados. En el hogar, llevan a los niños a la posta a control en brazos y en taxi. Nada más, solo eso. Al salir, lo único que quería era volver al hogar, sentía que había perdido mucho tiempo que podría haber sido para los niños.
- Ya, mamá terminamos. Porfa llévame al hogar.
- Feña, ahora vamos a ir con la Trini (mi hermana) a comprar zapatos a romano, tú necesitas zapatos no tienes.
- No, yo no quiero zapatos, ya tengo. ¡Porfa sólo quiero irme al hogar!
¡No quería volver a esa rutinaria vida! que el zapato, que tu pelo, que el doctor, que la ropa nueva, que la hora para la depilación.... Sentía que nada de eso me llenaba como el estar en el hogar...

El sábado en la mañana nos preparábamos para partir a las 12.00 hrs. a nuestras casas. ¡Qué triste y mal me sentí al darme cuenta que todo había terminado! Que simplemente volvería a mi casa a seguir viviendo igual que siempre. A tener como centro nuevamente mi Yo, ese Yo egocéntrico y muchas veces superficial.
Ya había tomado conciencia y me había dado cuenta de eso, ahora estaba en mis manos el crecer como persona o estancarme como tal, como si esa experiencia hubiera sido una más en mi vida que queda ahí. Decidí tomar la opción primera, crecer como persona y levantarme cada día consciente de lo que existe fuera de mis cuatro paredes y no olvidarme nunca que entregándose a otros es como se puede sentir paz, lleno interiormente y tranquilo...

Esta fue una de las experiencias más lindas que me ha tocado vivir y que aportó mucho en mi vida. Saber que afuera hay tanta gente que necesita ayuda, apoyo, cariño... Dejar de pensar en mí, en mi bienestar sino en el de los niños, a tomar conciencia de lo que pasa a mi alrededor, entre otras cosas.
El personal que trabaja en el lugar es excelente. Se portaron muy bien con nosotras, nos trataron como unas tías mas y no me queda más que agradecerles por todo.
Por otra parte, la casa me encantó, es muy bonita y bien arreglada. Se nota el interés y el cariño de todos los que trabajan ahí por los niños. ¡La higiene! quedé impresionada por eso. La preocupación de las tías por los niños, cuando uno a uno empezaron a enfermarse.
Realmente quedé impresionada y al mismo tiempo admirada por todo el trabajo que hacen para con los niños, tomarlos como hijos propios y darles un techo donde vivir, ¡Acogerlos con una alegría y preocupación inmensa! eso no lo hace cualquiera... realmente Dios debe estar inmensamente agradecido con todos los que día a día salen de sí mismos y dejan sus propias vidas para tomar esas pobres y tiernas vidas ajenas que tanto necesitan de nosotros....

19 comentarios:

Do-mi Bunout Quiroga dijo...

Feña! me encantó lo que escribiste, muy honesto y se nota que fue una experiencia que no vas a olvidar.

Saludos!

PS: me suena medio raro cuando preguntas: "¿Nos tratarán como a unas tías más?" de repente si pones: "¿Nos tratarán como a una tía más?" queda mjor... más abajo pones algo parecido y le falta un tilde a un "más"

Unknown dijo...

Fernanda:
Te felicito por tu blog, ¡me encantó! Aparte de la linda forma de escribirlo, creo que supiste traspasar lo vivido... Después de leer lo que tú dices, dan ganas de hacer esas cosas. ¡Te felicito!
En tus palabras se nota que eres una persona muy tierna y cariñosa

Yani dijo...

Feña: Fue muy lindo leer tus palabras. Finalmente la que más ganó fuiste tu, porque te diste cuenta de que tu capacidad de entrega es más de lo que tu misma conocías.
Saludos!!

HT dijo...

Feña, muy bueno lo que escribiste, fue entretenido de leer y supiste expresar lo que muchas sintieron. Nunca habia leido tus entradas, pero lei esta y me dieronganas de leer las otras jaja asique las lei todas!! Te felcito

Gabriela dijo...

Feña! muy bonito lo que escribiste, te juro que me emocione verte asi de embalada con una experiencia que no le llega de tan buena manera a todo el mundo. Me reí mucho con los diálogos con la Trini y con tu mamá. Se nota que te sentiste muy cómoda al final de la semana y que lo pasaste increíble mientras estuviste en el hogar.

Un beso!!!

Gabrie

rodrigo dijo...

excelente fernanda, que buena experiencia

saludos

trini dijo...

Feña, sinceramente nunca pensé que tuvieras tanto talento para escribir, todo muy bien descrito y redactado. Con tu testimonio y por otras razones (y que tú bien sabes) se nota que todo lo que esrcibiste es demasiado honesto. Estoy segura que esta experiencia te sirvió demasiado, no lo dudo. Suerte en todo, nos vemos.

María Teresa Wicha dijo...

feña! está muy bueno, de verdad me encantó, aparte que me sentí muy identificada porque a mi al principio de la semana social me paso lo mismo y al final también,

Felicitaciones!

Diego dijo...

Feña:
Me gusto mucho lo que escribiste en este blog, estuvo muy bien escrito y la redaccion me sorprendio, se noto que para ti fue una experiencia inolvidable y ojala que eso no quede solo en palabras, sino que lo demuestres en tu vida..............ya feña chao y suerte
Saludos

10 VIP dijo...

Feña, se pasó lo que escribiste, muy lindo.
Como que de cierta manera, creo yo, nos identifica a todas, o a la gran mayoria por lo menos. En algún momento de nuestra estadía en los respectivos hogares, todas sentimos lo mismo que tú, pero el mismo tiempo, esa lata y ese "querer irse" se transformó en un entretenimiento y un agrado que no se puede comparar con ninguna otra cosa.
Me alegra mucho que estes tan contenta con la experiencia, somos dos, y espero que seas constante con este nuevo apostolado que vas a empezar al ir al hogar.
Saludos
Majo A.

Unknown dijo...

Feña, me encantó lo que escribiste y cómo lo hiciste.
No es fácil irse una semana a un hogar y dejar tu casa, tu cama, tus mañas, tus cosas... Nunca lo he vivido, pero obviamente es difícil y como tu misma decías, al principio no te querías ir.

Ahora depende de tí seguir con toda esa fuerza con que saliste del hogar, con toda esa experiencia, esas ganas y todo lo vivido. Claramente es una vivencia que te marcó mucho y de tí depende de que sea para bien y que lo aproveches y yo se que puedes y tienes las ganas.

Un abrazo grande
y nos vemos por ahí!

pelao2007 dijo...

Fernanda se pasó lo que escribiste, es super agradable cuando uno se impregna , al menos por un tiempo, de una realidad social distinta. Lo importante es hacer constante esa conciencia en todo momento y no sacarla a relucir en ocasiones tan particulares.
PD: En el primer comentario, se te hace una crítica en la que se propone escribir "Nos tratarán como a una tía más?" en vez de "Nos tratarán como a unas tías más". La crítica esta incorrecta puesto que tu aludes al trato que loS niños van a tener con todas ustedes. Si no fuera así (como lo supone el comentario) Debería ser: "Me tratarán como a una tía más?".

... dijo...

feñaa! muy lindo lo que escribistee.. con lo que lei me di cuenta que me paso lo mismo que a ti.. ojala esto del colegio y todo lo que tenemos que hacer no nos obligue a dejar de visitar cada una su hogar.. yo lo unico que quiero es volver, necesito volver! necesito tiempo tambien para eso.. ojala lo pueda hacer pronto
muchos besos =)
vale saide

Pilar dijo...

Feña, te pasate! Realmente me sorprendiste! No sabía lo bien que escribes y tu perfecta redacción...
Supiste sacar el mejor de los provechos a una experiencia que para muchos puede pasar sin ninguna trascendencia...
Ahora se trata de llevar esa generosa entrega, a tu vida diaria; olvidarse del "yo", para estar siempre atenta a las necesidades de los demás... nadie dijo que era fácil!!!

Cata Engelbreit dijo...

Feña! muy bueno, me encantó. Que bueno es leer experiencias distintas, porque yo estaba en un hogar con mujeres de mi edad.

un abrazo
Cata

Unknown dijo...

Muy bonito Feña, todo lo que viviste, Dios tiene muchas caras, y
muchas mameras de mostrartelas.Guarda esta experiencia en tu corazón y
leela de vez en cuando para que no se te olvide,lo feliz que se puede
ser con tan poco.Grecias por mandarmelo.Un beso Paulina.

Anónimo dijo...

Feña, muy bonito lo que escribiste. Que bueno que esta experiencia te haya hecho crecer como persona y para darte cuenta de una realidad distinta a la tuya.
Saludos Gustavo.

Sofia dijo...

Feña, me encantó!!
Increíble tu experiencia!!
Tienes mucho talento con el lápiz, no lo desaproveches!!

mik dijo...

Feña,

realmente te felicito por tu reflexión. Tienes un estilo muy espontáneo y ameno para escribir, que hace que den ganas de seguir leyendo hasta el final.

Sin embargo, tengo que corregirte algunas faltas de redacción para que puedas mejorar el post.

Junta las dos oraciones usando coma.
"El viernes a las 4:00 tenía hora al doctor que no podía perder. Por lo que me fueron a buscar al hogar para ir al doctor y luego volver."

Reformular redacción para que sea más fluido:
"Cada vez más cerca del objetivo y lejos de la partida, más incómoda y rara me sentía. "

Falta una "," antes de para:
"Salir del hogar tan simple, chiquitito, lindo, en donde lo más y único importante son los niños para entrar a un mundo rutinario y cómodo, en donde lo más importante muchas veces son estupideces."

Falta una "," antes de no:
"- Feña, ahora vamos a ir con la Trini (mi hermana) a comprar zapatos a romano, tú necesitas zapatos no tienes."

Falta un verbo en esta oración:
"Al tener como centro nuevamente mi Yo, ese Yo egocéntrico y muchas veces superficial."

Se repite la idea de "quedarse ahí", busca un reemplazo:
"quedarme ahí, como si esa experiencia hubiera sido una más en mi vida que queda ahí."

Hay una falta gramatical: revisar
"no olvidarme nunca de que entregándose a otros es como se puede sentir paz, lleno interiormente y tranquilo..."

Evitar sustantivación del verbo, quitar el artículo y dejarlo en su función de acción:
"El saber que afuera hay... = Saber que afuera hay... "
"El dejar de pensar en mí = Dejar de pensar en mí..."

Sobra una coma:
"El personal que trabaja en el lugar, es excelente = El personal que trabaja en el lugar es excelente."

Falta de concordancia gramatical:
"La preocupación de las tías por los niños, cuando uno a uno empezó a enfermarse.= La preocupación de las tías por los niños, cuando uno a uno empezaron a enfermarse."